02 jul Procesos versus Resultados y viceversa

¿Qué es más importante?, ¿Qué es lo fundamental?, ¿Dónde debemos poner el foco?imag_10_3_grande

Doctores tiene la iglesia, y cuando nos enfrentamos a resolver nuestro futuro profesional, nos surgen las dudas y las paradojas, necesitamos inventar de nuevo la “rueda”, queremos a  toda costa situar nuestro futuro profesional en una nueva aventura que, como mínimo, nos suponga una continuidad de lo que ya hacíamos, “así no nos salimos de nuestra zona de confort”.

En la cultura de la inmediatez, lo importante son los resultados, cuando nos sentimos agobiados queremos “llegar antes de salir”. Deseamos, necesitamos, nos urge tener resultados YA. No queremos ser esclavos de los procesos, mejor manejamos los emergentes cuando surjan, lo demás es cuestión de buena o mala suerte.

STOP, partamos de una máxima “la rigidez no está en el proceso, está en las personas”.

El paradigma de centrarnos en los resultados, olvidándonos del proceso, para así evitar la rigidez del mismo, nos lleva a estar pendientes única y exclusivamente del resultado, y que este sea lo más concreto, visible y tangible posible, (algo muy habitual en nuestra forma de ser occidental).

De esta manera, viviremos en la creencia de que trabajar de esta forma es el único método para saber cuánto hemos avanzado o como de parados estamos.

Sin embargo, no debemos olvidar que todas las partes del proceso no dejan de ser parte del resultado, o lo que es lo mismo, son resultados infinitesimales.

Si finalmente conseguimos un resultado regular o mediocre puede estar basado en un buen proceso, el cual una vez revisado, puede llegar a convertirse en un resultado óptimo.

Lo que si es cierto que un proceso mediocre, aunque en principio nos lleve a conseguir resultados, estos no estarán afianzados, y a la larga pueden derivar en tener que iniciar nuevos procesos para conseguir los resultados esperados o deseados.

Por ello, y sin ánimo de ser radical:

Si pones tu atención en cada paso que estás dando, estas poniendo la visión en el objetivo y por consecuencia en el resultado.

Si pones el interés en el proceso, estas proyectando tu fuerza y energía hacia el resultado.

Si inviertes tiempo en diseñar y analizar lo que en el presente sucede, ahorras tiempo en la toma de decisiones y en avanzar hacia el resultado.

Si trabajas con el proceso y visualizas de manera inmediata los errores, aumenta tu margen de actuación, sirve de base para adquirir nuevos aprendizajes o fórmulas para gestionarlos, y por ende la facilidad para alcanzar el resultado.

Como dice un viejo proverbio chino “todo viaje comienza dando un primer paso”, por ello, si nos enfrentamos a un nuevo reto dentro de nuestra carrera profesional, proponte definir y darte respuesta a estas preguntas:

  • ¿Qué quiero conseguir?
  • ¿Para qué quiero conseguirlo?
  • ¿Cómo voy a saber que lo estoy alcanzando?

Trabajando con estas tres preguntas básicas y de manera metódica, orientarás conjuntamente el foco en el proceso y en los resultados.

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