28 may “Orbis Non Sufficit” (El Mundo nunca es suficiente)

Y Jaime me cuenta su historia, su apasionante historia, que si quieres lector conocer, solo tendrás que “asomarte y mirar”.

Pero antes pregunto:

.- “Cómo te sientes, Jaime?”

.- “Como un niño al que le han desprovisto de todos sus bienes, lujos, y especialmente todo su poder. Y además, muy dolido por cómo me han despedido . Y , para que me entiendas, te cuento mi historia”.

cochecito.-“Pertenezco a a una familia noble con su propio escudo de armas con un lema que marcó mi vida “Orbis Non Sufficit”  (El Mundo nunca es suficiente)

Viajé con mis padres por el mundo, mi madre falleció cuando yo era un niño y nos crió a mi hermano y a mí la erudita tía Charmain,

A los 12 años ingresé en Eton donde me expulsaron a los quince días y mi tía me llevó a una escuela pública donde destaqué en los deportes, especialmente en el boxeo.

A los 17 años, fingiendo tener 19 entré en lo que acabaría siendo el Ministerio de Defensa como alférez de navío de la Sección Especial de la Marina Real en la Reserva de Voluntarios (RNVR), cuando consigo el rango de Comandante, ingreso en el servicio secreto y obtuve el rango “00”. Pertenecer a esta sección especial dentro del Servicio Secreto implica tener “licencia para matar”, Me casé con Teresa Draco y enviudé el día de mi boda. Quizás por eso persigo conquistar a miles de mujeres, utilizo a algunas y otras me utilizan a mí.

He trabajado siempre por proyectos: retar el ingenio del Dr. No,  evitar el robo de una valiosa  máquina decodificadora llamada “Lektor” y buscada desesperadamente por el MI6,  controlar los movimientos del millonario Auric Goldfinger, pues sospechábamos estaba  realizando contrabando de grandes cantidades de oro. Controlar a quienes acaparaban enormes cantidades de diamantes del mercado negro internacional. Seguir la pista de la nave espacial Moonraker, que había desaparecido misteriosamente, aliarme con Octopussy para evitar que  la Europa del Oeste quedara indefensa ante un ataque soviético.

No quiero aburrirte con mis proyectos, pero siempre fui felicitado por ellos, tuve mucho éxito, conquisté a las mujeres más hermosas, lucí los trajes y complementos más elegantes y costosos, conduje los coches más lujosos y siempre último modelo  ¡¡ahh mis proyectos siempre tuvieron un componente internacional, he viajado por todo el mundo, y poseo contactos excelentes en cualquier parte del planeta!!.

Me considero un hombre frío, inteligente, eficaz, extremadamente observador, audaz, implacable, decente, reservado y elegante.

Pero ahora”

y toda su expresión cambia, sigue siendo elegante y reservado, pero ya no parece audaz ni implacable.

.-“¿Ahora qué Jaime?”, pregunto.

.-“Ahora me han invitado amablemente a salir, a mis 47 años ya no les soy útil, ya no tengo licencia para matar, desprovisto de lujos y coches, por cierto, ¿sabes de una buena empresa de leasing?, he tenido que devolver las llaves de mi Aston Martin”.

.-“¿Conoces realmente los motivos de tu salida, Jaime?.

.-“No, en realidad, no, me imagino y sospecho algunos, pero no me los han dicho abiertamente. Estoy absolutamente indignado, pienso que ha habido una mano oscura muy interesado en mi caída. Resulta que …” Y aquí Jaime se alarga y alarga, dedicando muchos más minutos de su discurso a explicar y justificar su salida que a demostrar sus habilidades y éxitos.

“Algo me dijeron, de ciclos, de etapas, de que yo ya sabía que esto no era para siempre. Pero, no me engaño, la mano negra está en “M” el Jefe del servicio de inteligencia británico del MI6.”

.- “Hablas de etapas. ¿Tenía el puesto entonces “fecha de caducidad”?.

.- “De sobras es sabido que muchos otros han pasado por mi puesto, cambian las modas, los estilos y mi posición fue cambiando, pero yo creía que mi posición era para siempre. Pero has dicho que me darías feedback, necesito saber qué piensas de todo esto que te he contado”.

Y llega el tiempo del feedback tan prometido, tan difícil, tan necesario. Un Feedback al HACER, nunca al SER.

.- “Pues, allá va, Jaime. Tienes una entrada excelente, por imagen, planta, educación exquisita, por cómo has tratado a los profesionales que te han atendido a tu llegada, especialmente al personal auxiliar y de apoyo, cortesía, elegancia, buenas maneras. ¡bravo!”.

Jaime sonríe satisfecho, vamos bien, el feedback está “de su parte”, digo lo que él desea escuchar.

.- “Tu comunicación verbal es excelente, si bien me ha sorprendido escucharte hablar en términos tan elogiosos de ti mismo, con tantos adjetivos. El objetivo de tu descripción personal es que tu interlocutor sea capaz de llegar a esos adjetivos por sí mismo, constatando tus habilidades sin necesidad de que le hagas un balance exhaustivo de las mismas”.

Jaime empieza a torcer el gesto. Ya no le está gustando tanto el feedback.

.- “Y has hablado de cientos de proyectos, que entiendo estarían en tu “job description”, en tus obligaciones y responsabilidades inherentes al puesto, sin embargo, desconozco hasta qué punto conseguiste los objetivos, alcanzaste los retos. En definitiva ¿qué has conseguido, Jaime?, ¿qué has aportado?. Por ejemplo, hablas de que uno de los proyectos consistía en evitar que  la Europa del Oeste quedara indefensa ante un ataque soviético, aliándote con Octopussy. ¿Te llegaste a aliar? ¿Conseguiste tu objetivo? ¿frenaste el ataque soviético? ¿Conseguiste armas o herramientas para que la Europa del Oeste no quedara indefensa ante el posible ataque?”.

.- “Bueno, de todos es sabido el éxito de esa misión, apareció publicado en libros, revistas, y plasmado en una película de éxito”, contesta Jaime cada vez más a la defensiva.

.- “Quizás yo no leí el libro, ni la revista, ni ví la película, no des por hecho Jaime que tu interlocutor conoce la historia de la misma manera que tú. Que domina cada uno de los puntos de la misma y que “habláis el mismo lenguaje”.

.- “Ahora que lo dices, Marta. Me sorprendió que la semana pasada, en una entrevista, mi interlocutor, un HeadHunter de prestigio, ni se inmutara, pensé que estaba de vuelta de todo o que no valoraba mis logros. Ahora deduzco que quizás no lo entendió, porque le faltaba información.”

.- “¡Exacto, Jaime!. ¡Perfecto!. Para que valoren tus éxitos, tus logros conseguidos, los retos alcanzados, nunca des por hecho que los demás dominan tu historia. Utiliza verbos de acción en lugar de adjetivos. Logros concretos (perfectamente demostrables) en lugar de competencias y habilidades (perfectamente rebatibles)”. 

Y Jaime, por primera vez en nuestra reunión toma notas, con avidez, notas en un curioso gadget, una suerte de tablet distinta a todas cuantas yo conozco hasta ahora.

.-“Y ahora, Jaime, déjame preguntarte, ¿todos esos proyectos los has hecho tu solo?”.

.- “No claro, dirigía equipos multidisciplinares e internacionales”.

.- “Curioso, no los has mencionado una sola vez. Solo has hablado de ti. Un hombre de tu nivel aporta valor no solo por lo que HACE, sino por su CAPACIDAD PARA GESTIONAR EQUIPOS”.

.-“Más feedback, Jaime. Has dedicado más minutos a lamentarte por tu despido, a buscar “manos negras” en el mismo, situaciones turbias y poco claras que a posicionarte como el gran profesional que supongo eres. Has desperdiciado unos minutos hermosísimos en lamentos, quejas de políticas de empresa, traiciones y falacias. Si hoy yo tuviera “en una manga, una oferta, quizás no te hablaría de ella”.

Jaime se paraliza, avanza su silla, la acerca cada vez más a la mía, avanza su cuerpo, su cabeza, sus manos, sus ojos. Todo en él es escucha.

.- “Marta, dime qué tengo que hacer”.

.-“No, Jaime, te cuento qué es lo que vamos a hacer, todo un equipo que lideraremos tú y yo”.

.- “¿Quieres que te cuente en qué consiste en realidad el programa de Outplacement que tu empresa ha contratado para ti?”

Y tú, lector, quieres que te cuente también a ti?…

 

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