04 sep Acompañando

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Subía y editaba mis fotos de mi reciente viaje a Argentina. ¡¡y lo descubrí!!

En Buenos Aires, hay un parquecito dedicado a Mafalda y a todos los entrañables personales de Quino. ¡¡y lo descubrí!!.

Mi debilidad, y seguro que la vuestra fue siempre Mafalda, claro, aunque comparto muchas teorías de su amiguita Libertad “¿por qué la gente no es más simple?” – se pregunta, la rubia y minúscula compañera de juegos de Mafalda.

De Mafalda nos gusta su independencia, su sentido crítico, su sentido práctico, su autonomía, su inteligencia, su visión positiva (aunque tenga un punto amargo) de la vida, su pacifismo y tantos y tantos valores… ¡¡y lo descubrí!!.

En un divertimento, me dejo fotografiar por mi hija “ayudando a Mafalda a columpiarse”… ¡¡y lo descubrí!!.

Pensad en un parque, imaginad a los niños columpiándose. ¿A que os apetece ayudarles y empujar?. Pero muchas veces no nos necesitan, incluso les incomoda que “cortes sus alas y frenes su vuelo”. Mafalda sería así. Es cierto que muchos son pequeños y te necesitan, o menos habilidosos, o miedosos, o inseguros… Susanita o Felipe, los otros amigos de Mafalda podrían ser así, pero en general, el niño se siente muy libre e independiente cuando se columpia, es algo parecido a volar… ¡¡y lo descubrí!!.

Descubrí el verdadero enfoque y misión del Outplacement. Descubrí que cada niño (profesional) es un mundo  con necesidades diferentes y que emprende un vuelo (la transición profesional) con necesidades diferentes, ritmos distintos, fuerzas no precisamente idénticas.

Como nuestros candidatos. Y esa es nuestra misión, que no es sencilla. Identificar sus fortalezas y debilidades a la hora de ponerse en marcha en la búsqueda  de una nueva opción… y ayudarles, hasta donde se dejen ayudar. Y empujarles, hasta donde necesiten ser empujados. Pero por encima de todo, enseñarles a volar por sus propios medios y sí, estar siempre ahí, en la retaguardia, como estoy yo en la foto, con mi chubasquero rojo, a juego con el traje de Mafalda.  Y lo descubrí cuando me ví a mí misma desde fuera.

El consultor nunca se duerme, debe estar en la retaguardia por si lo  necesitan, por si paran, por si necesitan impulso, por si se enredan las cadenas del columpio, por si se arriesgan en exceso poniendo en peligro “el vuelo”, por si se emperezan y se dejan llevar por la inercia, en lugar de dirigir ellos con fuerza e independencia (como Mafalda) su “viaje”.  ¡Su gran viaje!

Cuando empecé en el mundo del Outplacement, hace ya quince años, uno de mis maestros, Javier Martín de la Fuente me dijo: “dales libertad, pero que sientan siempre tu aliento en la nuca”.

Y aquí estamos todo el equipo de ARS, alentando

¡y en la retaguardia del columpio!

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